Refugio a mi alma son tus brazos,
de los valles de la amargura,
de las soledades y la angustia,
que acallan en tus abrazos.
Melodía a mi vida son tus ojos,
que me cantan en cada mirada
y me llaman aún callada,
sin malicia y sin complejos.
Calma a mis pesares tu sonrisa,
por ser el tesoro que he anhelado
y en tus labios lo he encontrado,
linda, bella, como siempre hermosa.
H. ENRIQUE ESCOBAR H.
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