Y al Eterno Dios también le escribo:
Oh mi Dios. te necesito
en mis días de tristeza,
cuando todo es amargura.
Para disipar mi angustia,
te necesito.
Oh Señor, te necesito
en mis días de regocijo,
cuando puedo sonreír.
Para compartir contigo
mi alegría.
Porque no existe día
ni momento en mi vida
que mi alma no me pida
tu divina compañía.
www.betashbashem.galeon.com
domingo, 22 de abril de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario