Y al Eterno Dios también le escribo:
Oh mi Dios. te necesito
en mis días de tristeza,
cuando todo es amargura.
Para disipar mi angustia,
te necesito.
Oh Señor, te necesito
en mis días de regocijo,
cuando puedo sonreír.
Para compartir contigo
mi alegría.
Porque no existe día
ni momento en mi vida
que mi alma no me pida
tu divina compañía.
www.betashbashem.galeon.com
domingo, 22 de abril de 2007
HI, HI, DIARIO...
Os contaré lo que me pasó, mmmmmm, el viernes 20? de abril. Lo único que me dejó ese día, fue una lesión en la rodilla izquierda (ya la tenía un poco lesionada hace unos meses). Resulta que cuando tenía unos trece años, me daba por vagar en la bicicleta de 4 a 7 horas tres o cuatro días a la semana (hasta que me la robaron), cuesta arriba y cuesta abajo. Ahora, y desde que me compré otra bici, hace unos seis meses, la uso de una a dos horas.
Pues como siempre, salí a pasear en bicicleta, esta ves en la mañana y después de unas vueltas por la colonia (es por "Puente de fierro" en Ecatepec), se me ocurrió andar por la México -Pachuca (recordando mis trece años en la México-Puebla y los montes de San Francisco en Ixtapaluca), hasta la central de abastos. y como no conocía más allá, me ganó la curiosidad y seguí pedaleando hasta que ví un letrero que decía: "Pirámides" e indicaba la autopista y la libre. Fué cuando me decidí a llegar hasta las Pirámides de Teotihuacán, pues estaba seguro que no era nada para mi, y después de dos horas de vagar cuesta arriba, y eso porque paseaba por los centros de los pueblos que pasaba, llegué a las Pirámides, vagué otro rato y cuando apenas regresaba, un fuerte dolor en la rodilla me recordó que no debía esforzala mucho a causa de mi lesión, pero tenía que regresar y me quedaban otras dos horas para pedalear, ahora sin escalas, pero con la pata adolorida y algunas subiditas.
Ah, pero como la vida es muy linda conmigo, justo bajando el puente pasando la central de abastos, se ponchó la llanta delantera y ahí estaba yo, buscando un taller de bicicletas, cojeando, porque ahora sí me dolía y mucho. Pero llegué a casa, sí, al fin llegué y ahora creo que tengo que volver a las andadas del ejercico, porque ya no aguanto nada.
Os contaré lo que me pasó, mmmmmm, el viernes 20? de abril. Lo único que me dejó ese día, fue una lesión en la rodilla izquierda (ya la tenía un poco lesionada hace unos meses). Resulta que cuando tenía unos trece años, me daba por vagar en la bicicleta de 4 a 7 horas tres o cuatro días a la semana (hasta que me la robaron), cuesta arriba y cuesta abajo. Ahora, y desde que me compré otra bici, hace unos seis meses, la uso de una a dos horas.
Pues como siempre, salí a pasear en bicicleta, esta ves en la mañana y después de unas vueltas por la colonia (es por "Puente de fierro" en Ecatepec), se me ocurrió andar por la México -Pachuca (recordando mis trece años en la México-Puebla y los montes de San Francisco en Ixtapaluca), hasta la central de abastos. y como no conocía más allá, me ganó la curiosidad y seguí pedaleando hasta que ví un letrero que decía: "Pirámides" e indicaba la autopista y la libre. Fué cuando me decidí a llegar hasta las Pirámides de Teotihuacán, pues estaba seguro que no era nada para mi, y después de dos horas de vagar cuesta arriba, y eso porque paseaba por los centros de los pueblos que pasaba, llegué a las Pirámides, vagué otro rato y cuando apenas regresaba, un fuerte dolor en la rodilla me recordó que no debía esforzala mucho a causa de mi lesión, pero tenía que regresar y me quedaban otras dos horas para pedalear, ahora sin escalas, pero con la pata adolorida y algunas subiditas.
Ah, pero como la vida es muy linda conmigo, justo bajando el puente pasando la central de abastos, se ponchó la llanta delantera y ahí estaba yo, buscando un taller de bicicletas, cojeando, porque ahora sí me dolía y mucho. Pero llegué a casa, sí, al fin llegué y ahora creo que tengo que volver a las andadas del ejercico, porque ya no aguanto nada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)